PONENCIA DE LUIS EDUARDO BRESCIANI / SEMINARIO MASA CRITICA

Preparación del texto: Mario Herrera García / Imagenes del seminario: Metapoli

SEMINARIO MASA-CRITICA / SESIÓN 01

20  NOVIEMBRE 2009 / UNIVERSIDAD CENTRAL DE CHILE

Arquitecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Master in Urban Design, Harvard University, 1997. Ha sido Seremi Metropolitano de Vivienda y Urbanismo, y Jefe Nacional de la División de Desarrollo Urbano del MINVU.

Mi nombre es Luis Eduardo Bresciani, soy jefe de la división de desarrollo urbano del Ministerio de la Vivienda y Urbanismo y profesor de la Universidad Católica. La verdad es que es bien difícil la invitación, porque uno podría decir que lo que me toca hablar a mi son los paquetes de estimulo desde el gobierno, los subsidios etc. y la verdad es que el tema es irrelevante, lo relevante para este debate tiene que ver con comenzar a entender, y ese es el primer paso para que los arquitectos nos hagamos cargo no solamente de la forma final, sino de las fuerzas que crean esas formas. Porque finalmente, la ciudad, aquello que construimos es el resultado de muchos factores y uno de los factores fundamentales son los económicos.

Independiente de la crisis que tiene efectos más bien de contracción, yo diría que también y particularmente, desde el punto de vista urbano, las crisis son menos preocupantes que los “boom”. Porque cuando hay crisis hay menos impacto; se construye menos, los procesos de desarrollo sobre la ciudad van más lento, y por lo tanto las posibilidades de deterioro urbano o de conflicto se reducen… Al revés, en los periodos de “boom”, es cuando se producen los conflictos urbanos; los procesos de crecimiento son rápidos.

La ciudad siempre, con o sin crisis siempre ha sido finalmente el resultado entre beneficios y costos, se crea las aglomeraciones urbanas, se crea la ciudad. Antes probablemente no era por el mercado abierto y dinámico que tenemos hoy día, seguramente era porque el servicio era otro; era el servicio de la seguridad que prestaba un príncipe amurallando una ciudad y por lo tanto la ciudad parecía como mayores beneficios contra un costo que implicaba pagar impuestos y una serie de otras cosas. Tenemos territorios o sectores de la ciudad donde los beneficios son mucho mayores a los costos y los procesos de desarrollo urbanos son intensos y aparecen rápidamente y en periodos muy cortos de tiempo y al revés, (que ese es el otro lado de la medalla), lugares donde los costos o la perdida de valor es mucho mas alto a los beneficios y tenemos el proceso inverso. Por lo tanto fenómenos como estos (perdonando a las de costanera center), en general estamos acostumbrados a que el efecto primero, del desarrollo económico, de la rentabilidad y de la creación de valor, si un lugar es atractivo y presenta mayores beneficios y menores costos. La gente está dispuesta a pagar por ello: desde procesos de desarrollo intensos en lugares como Concepción, hasta los fenómenos más tradicionales de aglomeración y densificación a través de torres de oficinas. La torre de oficina, sabemos es, probablemente el icono más importante de valor, donde hay una torre es donde se van todas la miradas y todos compiten por un pedazo de suelo, que tiene mucho mas valores que los costos que implica producirlos y eso genera fenómenos como esto (que no son casuales).

Ahora, obviamente eso tiene que ver con fenómenos especulativos. Especulativos no en el sentido de un tirano que quiere hacer un negocio a la mala…, especulativo en el sentido de una apuesta y una apuesta por lo general, riesgosa. A diferencia de una apuesta que puede hacer un empresario, que produce vino y por lo tanto más o menos puede saber cual es el mercado y más o menos sabe que están produciendo los otros. Pero en el caso inmobiliario, la cosa es mucho mas especulativa, porque cuando yo tomo la decisión de construir algo, primero tengo que diseñarlo, lo que toma un buen tiempo; segundo, tengo que comenzar a construirlo y eso me toma otro tiempo y por lo tanto cuando salgo a vender, han pasado dos o tres años. Y por lo tanto cuando salgo, no se quien voy a tener al lado, no se cuantos otros edificios voy a tener compitiendo conmigo. Por lo tanto, tiende a ser tremendamente especulativo.

Costanera Center, claramente desde el punto de vista cultural, es puro capital simbólico; es decir, su valor no esta tanto en los metros cuadrados ni en el cemento que tiene, sino que su valor esta en su significado, que obviamente es un esfuerzo de significado para la empresa: lo que quiere el inversionista no es simplemente hacer un buen proyecto para tratar de vender oficinas. Es básicamente construir un icono que representa su posición predominante dentro del mercado latinoamericano como retailt. Por lo tanto es un símbolo… y por lo tanto él (seguramente) en sus cálculos, debe evaluar que económicamente, el capital simbólico, es decir, el valor de marketing frente a SENCOSUD que tiene esa torre, vale mucho mas, que probablemente estar durante algunos años sin poder vender metros cuadrados, por que efectivamente la cantidad de metros cuadrados entre Titanium y Costanera Center, han copado por completo el mercado de acciones por un buen rato. El promedio de las buenas épocas eran cerca de los 200.000 m2 de clase A y entre dos o tres años se acabo. O sea, cualquier otro que quiera entrar aquí, no vende. Y a estos les va a tocar mucho rato llenarlo porque el mercado es acotado.

En Chile nuestro fenómeno es este: hemos sido súper exitoso en la materia de generar viviendas, por lo tanto asentamientos irregulares no tenemos. A lo que estamos enfrentados hoy día es a un nuevo tipo de ghetto, un ghetto que hemos creado nosotros, que hemos diseñado junto a arquitectos: El Volcán, La Pintana, pérdidas de valor.

Pero lo interesante para pensar como arquitectos globalizados y no como arquitectos santiaguinos, es que gran parte de ese porcentaje urbano vive en asentamientos irregulares (para no hablar de pobreza)… que en general es la ciudad y arquitectura sin arquitecto y que requiere el trabajo de todos aquellos que tengan esas capacidades. Implica una obligación moral, ética pero también un tema de formación profesional. O sea, lo que yo mas critico es que como profesión nos concentremos en las viviendas de Assadi o Albert Tidy… techo plano etc. nos hemos concentrado en el 1% del mercado de la arquitectura… incluso hablando en términos híper-económicos, como profesionales nos hemos concentrado en un segmento súper pequeño de la arquitectura…, es como cometer la torpeza de querer hacer un buen negocio inmobiliario y construir una torre de oficinas al lado de Sencosud; es un error, es lo mismo: esto tiene que ver con que hemos abandonado sistemáticamente las regulaciones proyectuales pero también conceptuales respecto a la mayoría de la construcción de la ciudad y arquitectura y la criticamos, decimos que es comercial, decimos que es irregular, pero cuando llega el momento de tomar la discusión, en general lo que ambicionamos todos, es hacer proyectos mas bien vinculados con el “Star Systems”.

Atención. Las cosas no están ocurriendo en santiago, las ciudades que más se están transformando en Chile, son las intermedias. Santiago esta creciendo hace mucho rato lentamente, dejo de ser una ciudad adolescente, esta entrando a la madurez, tiene por ahí como 22 años, esta aprendiendo, pero en las ciudades nuevas, como las intermedias, los fenómenos como los de Puerto Montt, Temuco, Antofagasta, generados por el mercado de la exportación, son ciudades fuertemente vinculadas a la actividad exportadora, que por lo tanto tienen un flujo de capital que generan atracción de población, atracción de servicios y esas son las que están creciendo. A esas hay que ponerle atención en términos de los impactos que tienen, y ahí si que los impactos son fuertes cuando hay una crisis, el fenómeno Quellón, es un fenómeno urbano vinculado a la crisis, no solamente por el virus “isa”, sino también por la perdida de demanda de salmones, hoy día el 45% de la población de Quellón dejo la ciudad que mas creció entre el año 92 y el 2002, Quellón fue la ciudad número uno en Chile. La ciudad que más se expandió y creció, y hoy día es la ciudad que tiene el índice de cesantía más alto en chile. Son las nuevas salitreras, y se están dando en esos pequeños lugares, donde uno no esta tan preocupado de los megaproyectos, donde dos o tres proyectos que quiebren o que les baya mal, destruyen esa ciudad.

Pero si uno mira la película grande, la película de largo plazo, nos vamos a seguir enfrentando al mismo fenómeno que nos hemos enfrentado ahora. No es que la crisis no la vamos a ver nunca más, el tema es como nos preparamos, la misma discusión que el sector financiero ha tenido de cómo se prepara para resolver adecuadamente, que regulaciones, que institucionalidad se requiere.

La ciudad se construye a través de acupunturas, vamos construyendo proyecto a proyecto, esta visión posmoderna de la individualidad v/s la capacidad colectiva de pensar la ciudad.

Santiago tiene 3,6m2 de áreas verde x hab. (Juguemos), a mi me da lo mismo que santiago tenga esta cifra de áreas verdes por habitante, eso no te dice nada. Lo que me parece escandaloso y es complicado es que Vitacura tenga el 7 y la Pintana tenga 0,8… ese es el tema, por lo tanto los temas hoy no están en equidad de distribución.

El sector privado toma muchas decisiones dentro de las ciudades y no reconocer que se rigen por una lógica bastante obvia; si no entendemos porque el mercado y porque los privados hacen negocio, difícilmente vamos a poder producir soluciones que respondan a la visión de ciudad que queremos. Cuando uno no logra sintonizar las propuestas urbanas o arquitectónicas con la manera de crear del mercado y la sociedad, es que la sociedad de mercado toma su camino por el lado y nos quedamos fuera.

Por último, un tema súper importante, por lo menos para la colectividad de arquitectos, es que el liderazgo no puede venir solamente desde el estado, las posibilidades de hacer cosas no dependen de las autoridades, las posibilidades de hacer cosas dependen de múltiples iniciativas, lo importante es que esas iniciativas sean colectivas y sean coherentes. El rol del estado hoy día ya no es ser el que tiene la visión de crear el estadio intercomunal de Santiago, el rol del estado hoy día es básicamente crear las condiciones, los instrumentos y la institucionalidad para que muchos puedan hacer buenas cosas y eso implica liderazgos, la recuperación de los cientos de barrios deteriorados, degradados que han perdido valor y que por lo tanto llevan en crisis varios años en las periferias de las ciudades, no va a depender de un proyecto publico de un par de arquitectos que se van a sentar en el ministerio de la vivienda o del ministerio de obras a hacer un plano. Va a depender de cientos de iniciativas locales, organizadas por personas como ustedes, que se van a juntar con 200, 100 o 50 vecinos para armar un proyecto y financiarlo a través de un programa que el estado tiene y que lo permite, pero eso implica una capacidad nueva, una capacidad no de enseñar, una capacidad de interlocutor, de ser mediador, de entender porque ocurren las cosas.

Muchas gracias…

 

 

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