RECONSTRUYENDO LA ESTACIÓN PIRQUE / PILAR QUINTEROS / MEMORIA Y RESURRECCIÓN EFIMERA

We're just a picture, we are an image caught in time

Ronnie James Dio

El domingo 19 de Diciembre de 2010, culminó un largo proceso ya anticipado por Pilar Quinteros en sus restauraciones: el montaje del techo frontal de la extinta Estación Pirque, en el lugar de su existencia, esto es el inicio del Parque Bustamante, en las actuales inmediaciones de la estación de metro Baquedano. A diferencia de sus trabajos anteriores, por vez primera el cartón se independiza del presente, y su único soporte se ancla en un pasado olvidado bajo presente rutinario, y entonces la obra no estaría restaurando una forma (como la fachada del MAC, o la fachada de la casa antigua en Santa Isabel), sino que la restauración ocurre en el plano frágil de la memoria histórica. La instalación efectuada con la suma de fragmentos prefabricados, es el vestigio tangible de la materialidad del trabajo, del proceso figurativo que da cuenta de la imposibilidad de la apreciación total de la estructura por parte de un sujeto individual, y también la imposibilidad de acceder a la forma, la obra ya instalada se comporta entonces como la sombre interdimensional que pierde uno de sus vectores, tal como el dibujo de un cubo sobre un papel nos obliga a amputarle un plano existencial, y reducirlo a nuestras convenciones cognitivas de dos dimensiones. 

La Estación de Pirque queda así suspendida para siempre en una extemporaneidad, y también en una extraespacialidad, pues a pesar de la prolijidad y realismo en el manejo del cartón de Pilar, el objeto queda consumido por su tiempo, por la fragilidad de su imagen y de su materia; en el caso de la original, aplastada por la vorágine del progreso; y en el caso de su imagen resucitada, aplastada por el devenir citadino: el tánatos universal del habitante urbano que al parecer necesita destruir su entorno, como defendiéndose de que el entorno no lo destruya a él. La obra logra así desprenderse de su lugar en el espacio, logra, con el riesgo asumido que conlleva, subirse al flujo del tiempo para que represente ya no un estado original olvidado por el transeúnte despistado (como en las tres restauraciones), sino que se plantea una reflexión por el objeto estudiado (la estación), y sobre la obra misma de su puesta en escena. Esto adquiere pertinencia si consideramos que el estudio realizado por Pilar, se basa obligadamente en las escasas fotografías de la desaparecida estación, en la perspectiva subjetiva de un lente anonimatizado por la distancia histórica, y que por ende es la regresión de una muerte: la forma que se volvió imagen, y que gracias al cartón renace de la imagen para volverse forma otra vez, sin embargo con las limitantes frágiles de su material, de las capacidades humanas de la artista, y de la perspectiva acotada que pudieron registrar las imágenes de su tiempo.

Para los presentes en aquella instalación, para los transeúntes que cooperaron observando, y también a los más importantes: a aquellos anónimos que cooperaron a terminar la obra con su destrucción paulatina y definitiva, la experiencia vivida adquiere una suerte de fantasmagoría siniestra: la emergencia de una forma perdida con una de sus formas más frágiles posibles, un cartón; la pregunta por la extrañeza del objeto desconocido en el espacio público, a través de la forma realista, necesariamente incompleta, y homogenizada cromáticamente por el blanco del material; y finalmente, la pregunta tan rehuida por el circuito artistaespectador- crítico, el sentido. No un sentido comoexplicación yuxtapuesta a la intención de la obra, sino que un sentido como praxis interrogativa aplicada al propio arte, y que en su potencia resuena en la vida, en el universo, el descubrir nuestra permanencia breve dentro del cosmos como la proyección de una imagen en tránsito irrevocable al olvido.

Pilar Quinteros efectuó así un mandala a gran escala, un mandala que sin embargo no es menos sacro que el realizado bajo el claustro budista, pues se asume a la urbe tantas veces ajena, distante y depredativa, como un espacio simbólico, que pide a gritos ser alegorizado por sus transeúntes, para que de una buena vez vuelvan a ser habitantes. La Estación Pirque resucitó desde su imagen capturada por la misma técnica que la olvidó, para morir consumida por la reconstrucción de su estética formal destruida a patadas por el tedio rutinario de algún caminante nocturno, tal como toda imagen, y así sucesivamente.

Christian Álvarez

Imagenes: gentileza de Pilar Quinteros.

Y algo más de Pilar Quinteros: videos y link: http://metapoli.net/?p=1840

 

Comments
One Response to “RECONSTRUYENDO LA ESTACIÓN PIRQUE / PILAR QUINTEROS / MEMORIA Y RESURRECCIÓN EFIMERA”
Trackbacks
Check out what others are saying...
  1. […] This post was mentioned on Twitter by Metapoli.net, Pedro. Pedro said: RT @metapolinet: RECONSTRUYENDO LA ESTACIÓN PIRQUE / PILAR QUINTEROS / MEMORIA Y RESURRECCIÓN EFIMERA ________ http://bit.ly/g4bWic […]



Leave A Comment