RESPECTO A LOS ACTUALES PARÁMETROS DE VALORACIÓN / LA NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO DE VALOR SOCIAL EN LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO.

 

4

 

En la conferencia general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura, celebrada en octubre de 1976, se fija como medida técnica, la necesidad de estudios detallados de las estructuras sociales mediante el conocimiento de los modos de vida y las relaciones sociales que involucra directamente a dichos inmuebles.
 

 Sin duda, no todo está resuelto en materia patrimonial.  Está claro que los Modos de vida son el principal patrimonio de una ciudad, Sin embargo “Desde los 80s se da por determinada la concepción de patrimonio que centraba su análisis exclusivamente en valores estéticos y simbólicos de las obras consideradas” (4). Esto nos lleva a preguntarnos sobre los propósitos de la preservación del patrimonio cultural. El antropólogo Néstor García Canclini en “Los usos sociales del patrimonio cultural” diferencia 4 propósitos expresados como paradigmas político – culturales:

 – Tradicionalismo sustancialista:se centra en el valor en si mismo del objeto patrimonial, independiente del uso actual que este posea.

– Concepción mercantilista:  manifiesta preocupación por recordar el avance material de determinada sociedad.

– Conservacionista-monumentalista: se centra en rescatar, preservar y custodiar los bienes históricos capaces de exaltar la nacionalidad.

– Participacionista:  Se preocupa de las necesidades globales de la sociedad.

 Sobre este mismo último paradigma, el mismo autor declara que “las funciones anteriores –el valor intrínseco de los bienes, su interés mercantil y su capacidad simbólica de legitimación son subordinadas a las demandas presentes de los usuarios.”

Leonardo benévolo, hace hincapié en la conservación de ambientes, más allá de la conservación de edificios aislados. Se puede agregar a esto que los ambientes y “modos de vida” se constituyen en muchas ocasiones, sobre elementos físicos que poseen una pesada carga emocional e histórica pero carecen de componente artístico.

 Como manifiesta el Arquitecto Barcelonés Ignacio Paricio, se trata medularmente de “conocer profundamente el objeto de intervención” en su relación con el usuario, quien no es otra cosa que el “sustrato que sostiene al edificio”. Según García Canclini “La preservación de los bienes culturales nunca debe ser más importante que la de las personas que los necesitan para vivir” es el caso de las restauraciones llevadas a cabo en el casco histórico de La Habana, las viviendas mantenían su uso, albergando de mejor manera a las familias que en ella habitaban. El criterio llevaba en algunas ocasiones, incluso a combinar usos dentro de un mismo edificio.

 El propio Estadio San Eugenio (imagen_2) , La Vega Poniente  y la Sede de la Corporación Santiago Watt (imagen_1), en Santiago de Chile son casos de inmuebles de gran valor histórico y social, estos son “elementos vivos” que no ha cesado su función original en más de 70 años. Su valor más importante se expresa en la forma de relación de las personas con el inmueble. En la carta publicada en 1967, llamada Normas de Quito, se considera que todo monumento histórico está implícitamente destinado a cumplir una función social. Aquí un bien valorado tradicionalmente “se prepara para una función social”, el motivo de la presente reflexión, es evidenciar la necesidad de valorar desde lo social, para permitir que esta función se prolongue en el tiempo de mejor manera.

Los inmuebles no sólo representan un determinado modo de vida histórico, sino que son fuente de orgullo e identificación de la comunidad que lo valora, y su desaparición puede causar la ruptura del anclaje de determinada sociedad con sus orígenes, además de destruir lazos sociales y actividades concretas que en él se realizan.

 Es en Holanda, en 1975 cuando por medio de la Declaración de Ámsterdam lo social vuelve a tomar relevancia. Esta vez, por medio de la “conservación integrada” la cual compromete directamente a quienes habitan el entorno cercano “ambientes” de los Monumentos.   En esta declaración la participación es el elemento clave “esta participación es tan importante porque no se trata ya, simplemente, de restaurar un edificio privilegiado, sino de la rehabilitación de áreas enteras” (5)

 En nuestro país, existen 912 Monumentos Históricos, 93 Zonas típicas (CDMN 2008) lo que nos debería hacer reflexionar sobre qué tipo de herencia es la que estamos salvaguardando. Néstor García Canclini propone que “el patrimonio cultural sirve, así como recurso para reproducir las diferencias entre los grupos sociales y la hegemonía de quienes logran un acceso preferente a la producción y distribución de los bienes”.  Canclini ante lo mismo, hace hincapié en la necesidad de valorar aquella herencia propia de grupos subalternos.

Los tres elementos clave del patrimonio sustentable son la base institucional (voluntad política), la base operacional (técnicos) y la base social (participación ciudadana). Las actuales tablas de valoración (para el caso de los inmuebles de conservación, se centran en lo arquitectónico, histórico, urbano y social, desde el punto de vista del sólo reconocimiento de la comunidad, abarcando sólo un 8% de importancia dentro de la misma tabla y es a través de este tipo de valoraciones e instrumentos técnicos, que los distintos elementos de la Maestranza San Eugenio son prolongados a las próximas generaciones.

 En términos “técnico-legales”, la Ley de Monumentos Nacionales (Nº 7.288) se promulga en enero de 1970 y modificada en noviembre de 1991, deja en evidencia los parámetros en los que podrá actuar en los artículos 9 y 19 sobre Monumentos Históricos y el carácter ambiental de cierto territorio. Articulo 9:  “Son Monumentos Históricos los lugares, ruinas, construcciones y objetos de propiedad fiscal, Municipal o particular, que por su calidad e interés histórico o artístico, o por su antigüedad…”, luego el articulo 29: “Para el efecto de mantener el carácter ambiental y propio de ciertas poblaciones o lugares donde existieren ruinas arqueológicas, o ruinas y edificios declarados Monumentos Históricos, el Consejo de Monumentos Nacionales podrá solicitar se declare de interés público la protección y conservación del aspecto típico y pintoresco de dichas poblaciones o lugares o de determinadas zonas de ellas”.

 El último artículo deja ver la preocupación escenográfica de dicha Ley por sobre las cuestiones sociales relativas a sus posibles usuarios.

La participación ciudadana ha sido, en la práctica, un nuevo factor que moviliza los instrumentos y cuerpos encargados de proteger el patrimonio urbano. Casos como el Barrio Yungay, la Población de suboficiales de la Escuela de Aplicación de Caballería y Población de Empleados Públicos y Periodistas Chile-España han sido casos extraordinarios de participación ciudadana, por cuanto es la comunidad quien exige la protección de los lugares en que habita y las instituciones encargadas responden a este llamado. En tema de cambios a los actuales sistemas de valoración necesitará en el futuro el compromiso de los demás elementos clave del patrimonio sustentable a través de la comprensión de que como dice Jorge Atria: “la arquitectura y la ciudad como hecho físico, sólo tiene sentido en la medida que es capaz de cobijar y albergar una comunidad”.

 Luis Rolando Rojas

3

 

Fuentes: “Los usos sociales del patrimonio cultural”, Néstor García Canclini, “Contra la indiferencia como norma”, Rafael Moneo, “Habitar el patrimonio”, Universidad Central, Charlas de Eusebio Leal Spengler en 2008, Ley de Monumentos Nacionales, Documentos del Consejo de Monumentos Nacionales y otros documentos.

 (4) Revista “Conserva” Nº5, Patrimonio arquitectonico urbano, preservación y rescate: bases conceptuales e instrumentos de salvaguarda. Fabián Garré.

(5) Migone y Pirozzi (1999). Conservación del Patrimonio Cultural, Cartas y Recomendaciones Internacionales. Santiago.

Leave A Comment